martes, 16 de julio de 2013

CIENCIA: HABLEMOS DE INTELIGENCIA EMOCIONAL






Este campo científico es muy amplio, pero hacemos un resumen de lo más importante y esperamos sea de beneficio para nuestros amigos y amigas.
La inteligencia emocional consiste en una serie de actividades que sirven para apreciar y expresar de manera justa nuestras propias emociones y las de otros y para emplear nuestra sensibilidad a fin de motivarnos, planificar y realizar de manera cabal nuestra vida. Personalmente diría que es la forma cómo afrontamos una situación positiva o negativa –de las muchas que cada día vamos a tener que afrontar. Thorndike (EEUU, 1874-1949), psicólogo y pedagogo estadounidense, es considerado un antecesor de la pissicología conductista estadounidense, en 1920 utilizó el término inteligencia social para describir la habilidad de comprender y motivar a otras personas. La inteligencia emocional implica, tanto el conocimiento como el manejo de las emociones, y su importancia radica en que permite expresar las emociones de forma sana y satisfactoria, y es que cualquier decisión que tome la persona, por trivial que esta parezca, como: comer, comprar o hasta con quien relacionarse sentimentalmente, son actividades que involucran a las emociones.

 


La importancia evolutiva de ofrecer una respuesta rápida que permitiera ganar unos milisegundos críticos ante las situaciones peligrosas debió ser vital para nuestros antepasados, pues esa configuración ha quedado impresa en el cerebro de todo protomamífero, incluyendo los humanos. Para Joseph LeDoux, “la emoción es más potente que la razón”; agrega: “El concepto de emoción ha sido algo demasiado intangible, porque no hay nada más subjetivo en cuanto a percepción que la de una emoción. Lo que yo he tratado de demostrar es que es posible estudiar la emoción del modo en que se ha estudiado la razón; podemos analizar cómo el cerebro procesa estímulos emocionales para producir una respuesta emocional, dejando de lado todos los aspectos subjetivos. Lo que ocurre es que algunas personas nos dicen que entonces ya no estamos investigando la emoción.  


 «El rudimentario cerebro menor de los mamíferos es el principal cerebro de los no mamíferos, un cerebro que permite una respuesta emocional muy veloz. Pero, aunque veloz, se trata también, al mismo tiempo, de una respuesta muy tosca, porque las células implicadas sólo permiten un procesamiento rápido, pero también impreciso», y estas rudimentarias confusiones emocionales —basadas en sentir antes que en pensar— son las «emociones precognitivas. Verdad que con ello de respuesta veloz y tosca, que anota el especialista, podemos entender nuestras reacciones a veces violentas y sin pensar sobre determinado estímulo.


 



Cuando estamos emocionalmente perturbados, solemos decir que «no podemos pensar bien» y permite explicar por qué la tensión emocional prolongada puede obstaculizar las facultades intelectuales del niño y dificultar así su capacidad de aprendizaje. Los niños impulsivos y ansiosos, a menudo desorganizados y problemáticos, parecen tener un escaso control prefrontal sobre sus impulsos límbicos. Este tipo de niños presenta un elevado riesgo de problemas de fracaso escolar, alcoholismo y delincuencia, pero no tanto porque su potencial intelectual sea bajo sino porque su control sobre su vida emocional se halla severamente restringido.
Las características de la llamada inteligencia emocional son: la capacidad de motivarnos a nosotros mismos, de perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones, de controlar los impulsos, de diferir las gratificaciones, de regular nuestros propios estados de ánimo, de evitar que la angustia interfiera con nuestras facultades racionales y la capacidad de empatizar y confiar en los demás. El grado de dominio que alcance una persona sobre estas habilidades resulta decisivo para determinar el motivo por el cual ciertos individuos prosperan en la vida mientras que otros, con un nivel intelectual similar, acaban en un callejón sin salida.



Inteligencia emocional, según Daniel Goleman.

La inteligencia emocional nos permite:
-Tomar conciencia de nuestras emociones.
-Comprender los sentimientos de los demás.
-Tolerar las presiones y frustraciones que soportamos en el trabajo.
-Acentuar nuestra capacidad de trabajar en equipo.
-Adoptar una actitud empática y social que nos brindará mayores posibilidades de desarrollo personal.
Daniel Goleman también recoge el pensamiento de numerosos científicos del comportamiento humano que cuestionan el valor de la inteligencia racional como predictor de éxito en las tareas concretas de la vida, en los diversos ámbitos de la familia, los negocios, la toma de decisiones, el desempeño profesional, etc. Citando numerosos estudios Goleman concluye que el Coeficiente Intelectual no es un buen predictor del desempeño exitoso. La inteligencia pura no garantiza un buen manejo de las vicisitudes que se presentan y que es necesario enfrentar para tener éxito en la vida.



El concepto de "Inteligencia Emocional" enfatiza el papel preponderante que ejercen las emociones dentro del funcionamiento psicológico de una persona cuando ésta se ve enfrentada a momentos difíciles y tareas importantes: los peligros, las pérdidas dolorosas, la persistencia hacia una meta a pesar de los fracasos, el enfrentar riesgos, los conflictos con un compañero en el trabajo. En todas estas situaciones hay una involucración emocional que puede resultar en una acción que culmine de modo exitoso o bien interferir negativamente en el desempeño final. Cada emoción ofrece una disposición definida a la acción, de manera que el repertorio emocional de la persona y su forma de operar influirá decisivamente en el éxito o fracaso que obtenga en las tareas que emprenda.



Las Emociones pueden regularse

Regular las respuestas emocionales se puede aprender. Al mismo tiempo es un signo de maduración y de inteligencia. En la primera infancia, habitualmente no regulamos nuestra respuesta emocional, simplemente la expresamos o explota. Socialmente se acepta, y se perdona este tipo de "sinceridad" en las respuestas emocionales de los niños y las niñas pequeñas. Y a medida que se van haciendo mayores, el índice de tolerancia ante esta inmediatez en las respuestas va disminuyendo hasta llegar a la madurez, cuando socialmente se exigen la regulación emocional. Con su aprendizaje conseguimos equilibrar dos fuerzas opuestas. Por un lado, la necesidad biológica de la respuesta emocional, y por el otro, la necesidad de respetar determinadas normas de convivencia. La alternativa que se propone es que existen emociones como consecuencia de la respuesta de la persona ante una situación.



La alternativa que propone Manuel Güell Barceló en su libro ¿Tengo Inteligencia Emocional? es considerar que no existen emociones positivas ni negativas. Simplemente existen emociones como consecuencia de la respuesta de la persona ante una situación. También es cierto que determinadas emociones son útiles y traen un beneficio al individuo y otras no. A partir de este hecho podemos dividir las emociones respuestas emocionales efectivas, útiles y adaptativas y respuestas emocionales no efectivas, poco útiles o poco adaptativas. Una respuesta emocional (alegría, ira, vergüenza) será útil en función del contexto. Si la respuesta es adaptativa y nos ayuda a relacionarnos con el mundo que nos rodea, con los demás y con nosotros mismos, será una emoción efectiva. Así todas las respuestas emocionales son positivas siempre que se utilicen adecuadamente.

Daniel Goleman menciona en su libro Inteligencia Emocional en la Empresa, que, cuando hablamos de autocontrol emocional no estamos abogando, en modo alguno, por la negación o represión de nuestros verdaderos sentimientos. El "mal" humor, por ejemplo, también tiene su utilidad; el enojo, la melancolía y el miedo pueden llegar a ser fuentes de creatividad, energía y comunicación; el enfado puede constituir una intensa fuente de motivación, especialmente cuando surge de la necesidad de reparar una injusticia o un abuso; el hecho de compartir la tristeza puede hacer que las personas se sientan más unidas y la urgencia nacida de la ansiedad —siempre que no llegue a atribularnos— puede alentar la creatividad.

También hay que decir que el autocontrol emocional no es lo mismo que el exceso de control, es decir, la extinción de todo sentimiento espontáneo que, obviamente, tiene un costo físico y mental. La gente que sofoca sus sentimientos —especialmente cuando son muy negativos— eleva su ritmo cardíaco, un síntoma inequívoco de hipertensión. Y cuando esta represión emocional adquiere carácter crónico, puede llegar a bloquear el funcionamiento del pensamiento, alterar las funciones intelectuales y obstaculizar la interacción equilibrada con nuestros semejantes. Por el contrario, la competencia emocional implica que tenemos la posibilidad de elegir cómo expresar nuestros sentimientos.

Queridos amigos, ojalá les haya servido en algo esta somera explicación de algo tan importante en la vida de las personas.

César Pinos Espinoza.

sábado, 13 de julio de 2013

HISTORIA: Pedro Sarmiento de Gamboa, un explorador y aventurero misterioso.




Nace en Pontevedra, 1530 a 1532, muere en el Océano Atlántico, frente a Lisboa, 17 de julio de 1592; fue un marino, explorador, escritor, historiador, astrónomo, científico y humanista español del siglo XVI. Poco se sabe acerca de sus actividades de juventud. Tuvo, indudablemente, para su desenvolvimiento social, todas las trabas que podían aparecerle a un mozo desvalido y sin alcurnia, ostentando tan sólo del enorme "talento que Dios me comunicó…”

De la narración de “Critias” en Platón, cuenta Sarmiento su propia contemplación de un Continente sumergido, pero no se queda ahí: fundamenta: “La quinta parte se llama, o llamó, la isla Atlántica, tan famosa como grande, y en cuantidad excedía a todas las demás dichas y aún a algunas juntas de las mayores. Los pobladores de la cual, y su descripción pondré, porque ésta es la tierra; o al menos parte della, destas occidentales Indias de Castilla"

De dónde aprendió Sarmiento de Gamboa todo aquel caudal de Ciencia de variadísimas ramas del saber, que además pudo gloriarse de exponerlo en teoría y práctica, como pocos podrían hacerlo. Es un misterio. Pudo saltar de la Cosmografía a la pintura, de las regiones de la Magia a la fría matemática, también escribió y publicó muy buena poesía. Fue versado en Astronomía, Historia, Humanidades y en el arte de navegar. Poseía, según su gran biógrafa Rosa Arciniega, "aliadas con él en singular maridaje, esas tres características que pueden dar como resultado el genio: una desbordante fantasía, una extraordinaria aptitud para las rigurosidades matemáticas y una diamantina voluntad". Manejaba algo del griego y sabía el latín hasta el extremo de hablarlo ante la mismísima Reina de Inglaterra, Podía determinar por cuenta propia el meridiano de Lima en relación al de España. Después de residir en México, donde por haber leído en la calle un remedo bromístico al Santo Oficio de la Inquisición (que siempre le estuvo vigilando atentamente, porque Sarmiento "sabía demasiado") y por ello fue condenado a azote público y destierro, pasó por Guatemala, siempre haciendo neo-arqueología (como en el país azteca) y luego vino a dar, ¿en1557? en el Perú, donde, como en todos los lugares en que vivió, levantaba cartas natales y proveía de ciertos filtros amorosos a clientes encumbrados, para sobrevivir económicamente.

Cuando el Virrey don Diego de Zúñiga y Velasco cae asesinado en la calle por orden de un marido burlado, el 20 de febrero de 1564, mientras descendía de un balcón por una escalera de mano luego de haber pasado algunas horas en la intimidad con doña Catalina López de Zuñiga, dama de alcurnia y pariente suya, casada con el magnífico don Rodrigo Manrique de Lara…se cumple con total exactitud un horóscopo confeccionado dos años antes por un misterioso astrólogo, que hasta el minucioso cronista Fernando de Montesinas sugiere que fue Pedro Sarmiento de Gamboa.

Años después, en 1578, la Santa Inquisición volverá a ocuparse de él. Es que temen a ese hombre, que todo lo hace "en el Nombre de Jesús y la Virgen Santísima", pero intuyen que eso es pantalla pura, pues maneja conocimientos y habilidades que a los inquisidores les son vedados, y no saben de dónde los obtuvo. Cuando en 1567 se organiza desde la propia Lima la célebre expedición que irá en busca de las bíblicamente definidas como "maravillosas tierras de Ofir" (el actual archipiélago de Salomón), Sarmiento de Gamboa, que ha estado por año y medio semi oculto en el Cuzco, se enrola entusiastamente en la partida, con el cargo de "Capitán y Consejero de Derrota" de la patriada que dirige Álvaro de Mendaña.

El 7 de entro de 1568 hacen puerto en una isla que denominan Santa Isabel de la Estrella. Las aventuras corridas en el viaje son variadísimas, y Pedro Sarmiento hará después un prolijo relato de todo y sus riñas con el propio Mendaña y el piloto Hernán Gallego, porque él quiere continuar viaje al este en busca de "una grande Tierra" que, sabe, existe. Si le hubieran hecho caso, España habría descubierto y tomado posesión de Australia.

El asalto del pirata Drake al Callao el 15 de febrero de 1579 motiva que Sarmiento de Gamboa, con el grado de Sargento Mayor, integre la flota que sale a castigarlo. No se logra otro objetivo que un rotundo fracaso. Pero no obstante, la dura experiencia sufrida sirve para que España comprenda la urgente necesidad de fortificar el Estrecho de Magallanes, pues el corsario británico con su "hazaña", cruzando antes por el paso, ha dejado expedito el camino para que toda la plaga pirata franco-inglesa que navega por el Atlántico caiga ahora sobre los cuasi indefensos puertos del Pacífico.  Y el 10 de octubre de 1579 este auténtico Ulises de América, al comando supremo de una pequeña flota de dos naves, las "San Francisco" y "Nuestra Señora de la Esperanza”, zarpa del Callao. Diez meses y ocho días después, el 19 de agosto de 1580, Sarmiento lanzaba el ancla en el Guadalquivir, España. Lima y Sevilla quedaban unidas por mar.

Una de las razones valederas para realizar la toma de posesión y población de los territorios magallánicos es la descripción física que Sarmiento ha hecho de sus riquezas, al pasar por la región, en su periplo Callao-Sevilla. Leamos: " ... hay árboles de los de España: cipreses, sabinas, acebos, arrayanes, carrascas, apio y berros; aunque estos árboles estén verdes y mojados, arden bien, Hay patos negros y gaviotas y rabos de junco, que así se llaman porque tienen en la cola una pluma muy larga y delgada, encarnada, que cuando vuelan parece aquella cola un junco o palo delgado; rabí-horcados, que son como milanos y tienen la cola partida, y los mexillones cubren todas las piedras y arrecifes, y hay en ellos tantas perlas, perlas menudas, y dellas pardas y también blancas, que al comerlas se nos quebraban las muelas". Otro relato muy especial: "Una noche, mientras avanzaban por la salina y caliginosa superficie (del Pacifico) cierto marinero cayó al agua, y cuando ya todos desesperaban de encontrarlo y rescatarlo por las vías naturales, Mendaña (el capitán) les rogó que le encomendasen a Nuestra Señora, que ella lo guardaría. Entonces todos pudieron ver una luz que descendía por los aires, hasta situarse sobre el mozo como una candela, y no cesó de alumbrar hasta tanto el náufrago fue restituido a bordo".

"Otro día, cuando despuntaba el alba, la nao capitana en que navegaba Pedro Sarmiento de Gamboa chocó con una ballena que estaba durmiendo. El impacto fue tan grande que puso espanto a algunas personas, y durante los días subsiguientes las conversaciones se animaron comentando el incidente y las gigantescas proporciones del cetáceo".  Pero lo más impresionante ocurre el 7 de enero de 1568, cuando arriban a la Isla de Santa Isabel de la Estrella (así la bautizan ellos y aún conserva hoy día esa denominación). El episodio proporciona el avistamiento "de la Estrella" que cierra el rimbombante nombre: “... cuando entraban las naves por el puerto de Samba, con todo y ser la hora exacta del más claro mediodía, vieron en el cielo una estrella refulgente que parecía guiarlos hacia un fondeadero resguardado, como guió a los Reyes Magos otra estrella hacia el portal de Belén".

En Karukinka, el Boletín del Instituto de Investigaciones Históricas de Tierra del Fuego, y tomado directamente del diario de navegación de Don Pedro Sarmiento de Gamboa, hay reproducido este párrafo: “Al penetrar en el Estrecho de Magallanes, el domingo 7 de febrero de 1580, esta noche, a una hora de la noche, a la banda del sudeste, cuarta al sur, vimos salir una cosa redonda, bermeja como fuego, como una adarga, que iba subiendo por el cielo o viento. Sobre un monte alto se prolongó: y estando como una lanza sobre el monte, se hizo como media luna entre bermeja y blanca, las figuras eran de estas maneras” (y aquí vienen tres dibujos: un plato casi redondo, un plato alargado y una especie de media luna).

Fuente:
Picco, Héctor Antonio. Las pruebas materiales de la tierra hueca. 2a.ed. Buenos Aires: La Edad de Oro, 1987.