domingo, 8 de febrero de 2015

Relatos de un caminante: El ganado perdido.




El ganado perdido

En un rincón de la feria de ganado de Atuntaqui  me siento a observar -como dice Piero- a la gente pasar. Cuadros y escenas de todo tipo. Ir i venir de campesinos, comerciantes y ganado. Pongo atención a las emociones y actitudes de los vendedores y compradores, humano proceder ancestral que casi no es nada nuevo.

Por allí unos niños lloran de hambre porque su madre está concentrada en el negocio  y no los atiende.  Más allá dos indios veteranos conversan no del todo amablemente, más bien con ciertas formas de amenazas, que con sus rostros contraídos se vuelven un serio peligro de incidente violento. Cerca de mí un hombre joven trata de convencer a otro para que le compre una vacona, ponderando las características del animal y las ventajas en cuanto al precio.

De todo se ve. Ventas ambulantes, puestos de comida, ruido de camiones que llegan y se van con ganado, bulla rebelde de cerdos al subirlos y bajarlos de camionetas, es decir, una auténtica feria.

Un poco más allá de donde observo está un hombre con sombrero y botas. Observa el panorama. Se ha dado cuenta de que los indios de una comunidad compran ganado, se acercan a un sitio, lo amarran en estacas y se van para seguir negociando.  Así varias veces, de modo que ya tienen reunidos unos cinco o seis animales. El hombre del sombrero y botas actúa de inmediato.  A los negociantes que pasan por el lugar señala las cabezas de ganado y les ofrece en venta. Expresa que las vende de oportunidad porque tiene que viajar urgentemente. Se acercan dos compradores, pactan en un precio barato, pagan y el hombre de sombrero y botas se marcha. Los compradores conversan, se ven contentos, miran de nuevo a los animales y con una risa de triunfo festejan el negocio.

A poco llegan los verdaderos dueños, tratan de desamarrar las ataduras de sogas para llevar a un camión pero ¡oh sorpresa!  Ya han sido vendidos, mejor dicho, revendidos y se arma la grande.  Todo es confusión y comienza la trifulca. Se acerca un policía y pide que se calmen y expliquen lo sucedido.  Hasta eso el hombre de sombrero y botas ya ha tomado su vehículo y está lejos del escenario ganadero. Nadie lo vio, nadie lo conoce. Posiblemente no lo volverán a ver nunca más.

César Pinos Espinoza
cesarpinose@hotmail.com

lunes, 2 de febrero de 2015

Del libro "Historias y sucesos": "Todo el mundo es basura". Historia en la Floreana.

"Todo el mundo es basura"
¿Qué se producía en la isla? Carne, café, azúcar, sal, todo lo que llegaba a la mesa era de producción propia. "Muchas veces se me ocurre pensar en la naturalidad con que se acepta la existencia de todos estos artículos cuando se vive en medio de la civilización. Lo poco que piensan los hombres en la cantidad de trabajo, cuidados y esmeros que cuesta preparar todo esto, la de fracasos y malas cosechas que hay que superar para producir el poquito que se ve en una mesa en la que se sirve el desayuno", expresaba Margret.

 
A Inge en la Navidad le regalaron una hermosa muñeca elaborada por su papá, pero al recibirla se sintió decepcionada, habría preferido un machete, una pala o un rastrillo. Cuando llegaron los vecinos Conwey ella les mostró un cestillo de mimbre con unos polluelos recién salidos del cascarón: "Esto sí es lindo", dijo.
Se enteraron de la guerra en Europa y se intranquilizaron. Aparecían barcos de guerra norteamericanos cerca de Floreana. Heinz se preparó para alistarse en 1940, pero le dijeron que esperara una llamada. La familia alemana Angermeyer fue expulsada de Santa Cruz. Los Conwey, norteamericanos, salieron de la isla y se fueron a Estados Unidos y el marido a una base de Seymour. Esa pequeña isla se convirtió en base militar con todo lo imaginable. "En Seymour la nueva vida ha caído como un animal salvaje. Pierden toda noción de medida. Se dejan arrastrar por la fiebre del dinero, no se contentan con reunir lo necesario para pasar una vida modesta y decorosa. Arrojan los dólares tan rápidamente como los reciben. Sencillamente no saben qué hacer con tanto dinero", anota Margret.
 
 
En el artículo "Sobreviviente al estilo Galápagos", en "Estampas", del domingo 8 de mayo de 2005, se decía que Friederich Ritter, médico berlinés, ansiaba escapar de la decadencia de Alemania de los 30. Creía que todo el mundo era basura. Soñaba en una isla lejana y tranquila.

 
A Floreana, una de las islas de Galápagos, a mil kilómetros de las costas de Ecuador, en el siglo XIX vino un marino inglés, Patrik Watkins, como el primer habitante. Entre las cenizas de la lava cultivaba verduras y frutas que intercambiaba con licor de los visitantes. A veces capturaba a marineros y los convertía en sus esclavos. Pat se pasaba casi siempre ebrio. La última vez que se supo de él había remado los mil kilómetros a las costas de Ecuador ayudado por marineros.

Versión original: "Floreana, lista de correos".
Margret Walbroel de Wittmer.

Libro "Historias y sucesos". César Pinos Espinoza

jueves, 29 de enero de 2015

Del increíble Egipto: Su Laberinto, construcción más antigua del mundo

LA DESCRIPCION DE HERODOTO
Esta es la descripción que hace Herodoto del Laberinto en su libro
"Heródoto: Informe de mi investigación"

“Como muestra de su unanimidad, decidieron dejar un monumento conmemorativo y eso los impulsó a construir el laberinto, que se encuentra situado no lejos de la margen meridional del lago Moeris, en las cercanías de un lugar llamado Crocodilópolis. Yo estuve allí y el lugar está más allá de toda descripción. Si usted hiciera un estudio de todas las paredes de las ciudades y de los edificios públicos de Grecia, vería que todos juntos no hubieran requerido tanto esfuerzo ni tanto dinero como este laberinto; ¡y eso que los templos de Éfeso y Samos no son precisamente obras pequeñas! Es verdad, las pirámides dejan sin habla al observador y cada una de ellas es igual a muchos de nuestros edificios griegos, pero ninguna puede compararse con el laberinto”.

“Para empezar, tiene una docena de jardines interiores, de los cuales seis se hallan alineados en el lado norte y seis en el lado sur. Están construidos de modo tal que sus portales quedan enfrentados. Una pared exterior sin aberturas rodea todo el complejo. El edificio mismo consta de dos pisos y 3.000 habitaciones, de las cuales la mitad está en el subsuelo y las restantes 1.500, en la planta baja”.

“Visité y vi personalmente las mil quinientas habitaciones de la planta baja, por lo tanto, estoy hablando desde mi experiencia personal, pero en cuanto a las habitaciones del subsuelo, debo confiar en la autoridad de los demás, porque los egipcios no me permitieron entrar. Allí, pueden hallarse las tumbas de los reyes que originalmente construyeron el laberinto y de los sagrados cocodrilos. Por lo tanto, nunca estuve en ese sitio y todo lo que sé, lo sé de oídas. Por cierto, me habían mostrado las habitaciones que se encontraban encima de estas; resultaba difícil creer que hubieran sido construidas por manos humanas. Los pasadizos que interconectaban las habitaciones y los senderos zigzagueantes que iban de una recámara a la otra, me dejaron sin aliento, por su colorida variedad, mientras caminaba en completa admiración desde el patio hacia las habitaciones, desde las habitaciones hacia los peristilos y de los peristilos nuevamente a las otras habitaciones, y desde allí hacia los otros patios. El cielo raso de todos estos lugares está hecho de piedra, al igual que las paredes cubiertas con figuras en relieve. Cada patio está rodeado por una hilera de columnas de mármol blanco sin juntas”.

“Justo en la esquina donde el laberinto termina, se levanta una pirámide de al menos setenta y cinco metros de alto, decorada con figuras en relieve de grandes animales. Se puede llegar a ella a través de un pasadizo subterráneo”.

“Pero, aunque este laberinto sea muy espectacular, el lago Moeris justo a mi lado, hace que uno en verdad se quede sin aliento. Su perímetro es de 3.600 estadios o sesenta shoinoi, o 666 kilómetros, tan largo como la costa egipcia entera. Este gran lago tiene una orientación Norte-Sur y su profundidad es superior a los noventa metros en la parte más honda. Probablemente, haya sido obra del hombre porque en el medio hay dos pirámides, cada una de las cuales llega a los noventa metros sobre el agua, mientras su base tiene una longitud similar debajo del agua”.

“Encima de cada uno de los edificios hay una estatua que representa a un hombre en un trono. Si se calcula la altura completa, se alcanzarán los diecinueve metros, porque cien fathom equivalen a un estadio de seiscientos pies; un fathom es igual a seis pies o cuatro anas y un pie es igual a cuatro palmos, por lo tanto, un ana corresponde a seis palmos (un pie es igual a 29,6 cm., un fathom es 178 cm., un ana, 44,4 y un palmo, cerca de 7,2 cm.)”.

“El lago no obtiene el agua de fuentes naturales, eso sería imposible porque el país circundante está seco; no, un canal es su conexión con el Nilo. Por el canal corre el agua hacia el lago durante la mitad del año y, en los seis meses restantes, vuelve a fluir al río. La ganancia para el tesoro real durante este período es al menos de un talento de plata por día, debido a los peces que se pescan allí”.

“Los habitantes de esa región me dijeron que había un túnel desde el lago hasta Sirte en Libia y, de este modo, que se podía llegar tierra adentro por el lado oeste de una región montañosa al sur de Menfis”.

Hechos acerca del Laberinto

• El más grande edificio jamás construido por el hombre.

• La construcción tardó 365 años (desde 4608 hasta 4243 a.C.).

• Contiene el “Círculo de Oro”, que es una legendaria habitación a la que se hace referencia en el Libro de los Muertos. Está hecho de granito y recubierto en oro lleno con un legado tecnológico que nos dejó una civilización perdida, mucho más antigua que el mismo Egipto.

• El conocimiento astronómico de los egipcios está escrito en grandes paredes. Todos sus hallazgos astronómicos pueden leerse en los jeroglíficos; todas las constelaciones estelares figuran en un gigantesco zodíaco.

• Muchas paredes pueden moverse y esto lo convierte en un laberinto real. Los textos antiguos hablan sobre personas que perdieron su camino y murieron; también hablan de habitaciones secretas que se encuentran en el laberinto lleno de utensilios y documentos de una civilización que floreció a escala mundial hace miles de años.

• Contiene habitaciones con documentos sobre la historia de Egipto y su conocimiento astronómico.

FUENTE: Blog A la luz de la verdad

viernes, 23 de enero de 2015

Reportaje: Hostería Hacienda La Papaya, una belleza singular.


La Hacienda La Papaya existe desde 1666. Es una vieja hacienda en la Sierra Sur del Ecuador, nunca fue lugar de actividades gubernamentales, sin embargo sufrió el flagelo de sus campos y de sus casas como consecuencia de la guerra grancolombo-peruana de 1829. El olvido y el abandono por parte de los diferentes gobiernos de turno, hicieron mella en el desarrollo de la Región y en la propia Hacienda. Su histórico pasado y los esfuerzos de sus dueños por reconstruirla, permiten en la actualidad vivir tanto la historia, la cultura, como disfrutar de maravillosa y única biodiversidad de la Provincia de Loja.

Antes de la llegada de los Saraguros, existen evidencias de la presencia de agricultores del período formativo en las partes calientes de la región de Saraguro, los tiestos encontrados tiene relación con Narrio (Cañar). Conforme a los mapas del Instituto Geográfico Militar, la toponimia de algunos nombres del área de Saraguro, tales como Selva Alegre, Manu, Chilla, Cisne, Santiago y Oña, indican una vinculación con la región Cañari.

La primera referencia que se tiene sobre la Hacienda la Papaya, se ubica dentro del segundo siglo de la colonización española en América. El Alférez Real Agustín Carrión y Merodeo, oriundo de Sevilla, compra en 1666 aproximadamente la Hazienda la Papaya y la Hazienda Cañicapa a S.M. el Rey de España, a través del juez de composición de tierras, Capitán Don Martin de Aybar, así lo declara en sus testamentos. La Hazienda La Papaya es mencionada dentro de varios documentos coloniales. Se sostiene que la Hazienda la Papaya fue una encomienda onerosa, cuya actividad era la evangelización de los indios saraguros de Tenta.


Los saraguros fueron reacios a la colonización española, y fueron capaces de retener la mayoría de sus territorios, cuando los mismos trataban de ser arrebatados por los españoles. El Rey Fernando VII concedió algunos títulos de propiedad a varias comunidades de saraguros sobre sus tierras ancestrales, como es el caso de la comunidad de Gera, con la cual lideraba la Hazienda.
Tanto en la época colonial como en los tiempos de la Gran Colombia formada por varios países y liderada por Simón Bolívar, la Hazienda la Papaya perteneció a varias familias relacionadas entre sí, como los Carrión y los Jaramillo.

La Región del Sur del Ecuador, ha sido postergada por varios gobiernos lo que ha dificultado su desarrollo. Sin embargo fue el escenario de varios hechos históricos muy importantes para la independencia de América. En 1822, el Mariscal Antonio José de Sucre, condujo las tropas de la Gran Colombia por los alrededores de la Hazienda, y pernoctó con su ejército en la vecina Hacienda Carapali, con la finalidad de unificar en el pueblo de Saraguro a varias tropas, que dio origen al llamado Ejército del Sur. Con este ejército Sucre partió al Perú para liberar la Batalla de Ayacucho, con la cual se liberó al Perú del dominio español.
 
En los últimos años de la Gran Colombia, el libertador Simón Bolívar pasó una noche en la casa de Hacienda, en su retorno a la ciudad de Cuenca procedente de Loja. Posteriormente, el General José de La-Mar, primer presidente del Perú y nacido en la ciudad de Cuenca, se enfrentó con los ejércitos de la Gran Colombia. Al pretender tomar la ciudad de Cuenca, atravesó la Hacienda la Papaya, en donde supo de la quema de Saraguro por manos y órdenes gran colombianas, durante el llamado: Combate de Saraguro. La Hacienda la Papaya se dedicó a la producción de caña de azúcar y a la cría de ganado.
 
 
Más información en nuestra próxima edición. ´FUENTE: www.haciendalapapaya.com
 
César Pinos Espinoza.

lunes, 19 de enero de 2015

Tiahuanaco: Cultura muy antigua en el Alto Perú.


Tiahuanaco es una antigua ciudad preincaica situada en el sureste del lago Titicaca, en la actual Bolivia. Su localización en los Andes, a unos 3.800 m.s.n.m., la convirtió en la urbe ubicada a mayor altura del mundo antiguo. Su nombre significa “Ciudad de los dioses”. La anterior consideración de Tiahuanaco como centro ceremonial, usado únicamente de forma periódica por el pueblo aymara, al cual se consideraba fundador de la ciudad, ha sido desechada por recientes investigaciones que demuestran que habría sido un populoso centro urbano sustentado por un sofisticado sistema de agricultura en terrazas, bien adaptado para producir grano a gran altitud. Las escasas pruebas de carbono 14 señalan una fecha de fundación anterior al 300 d.C. Ciertas edificaciones quedaron sin terminar cuando, por razones desconocidas, todos los trabajos cesaron en torno al 900 d.C.
 
El más famoso monumento ubicado en el altiplano central boliviano, 20 km. al sureste del lago Titicaca, es la Puerta del Sol o Inti Punku, colosal escultura tallada en un bloque de piedra de nueve toneladas y decorado con un friso en bajorrelieve con la figura de un dios rodeado de cabezas humanas y de un cóndor que miran hacia él. Este motivo fue repetido muchas veces en los tejidos y la cerámica de esta cultura. El significado del simbolismo de la decoración es incierto. Tiahuanaco fue un centro religioso con enorme poder y su influencia se extendió hacia el sur de Perú y el norte de Chile. Sin embargo, la teoría de Arthur Posnansky (austriaco, 1873-1946) sobre el origen de Tiahuanaco, es de considerar. En su famoso libro “Tiwanaku, la cuna del hombre americano”, propone pruebas que según él son esenciales para considerarla como la ciudad más antigua del mundo. Habría sido fundada en el 15.000 a.C., “en plena era glacial antediluviana”. Fuente: Viaje al fin del mundo.
 
César Pinos Espinoza

domingo, 11 de enero de 2015

Reportaje: Navegando por el río Morona.


Comenzamos el viaje a las 9h00 y durante 35 minutos admiramos una auténtica naturaleza. Silencio, ligero sonido del agua, pura belleza del bosque.

El río Morona tiene un ancho de 200 metros en el puerto, luego se ensancha poco a poco. Nuestra nave avanza lentamente. Con Horacio Valdez Martínez y el motorista conversamos de los detalles del viaje.


Vamos tres persona en la lancha de unos 25 metros de largo por 3 de ancho. El conductor ha adaptado tres bancas para el momento de descansar, pero la nave puede llevar hasta 40 personas.


Nos sentimos felices por la travesía, no es fácil hacerlo, tampoco muy difícil. Es cuestión de decisión y un poco de dinero. Así es como llevamos nuestro periodismo.


Lucho Noboa es el motorista. Es un ex soldado de artillería que sirvió en la Guerra del Cenepa. Nos muestra algunas huellas de los combates en su cuerpo, es alegre y no para de contar cosas, pero lo vemos respetuoso y comunicativo.


En el trayecto hay jibarías casi escondidas en la selva. Los habitantes shuar son buenos navegantes.


Llegamos al límite ecuatoriano. Es el puesto fronterizo de Remolinos. Aquí asoma un militar que desde la orilla nos pregunta hacia dónde vamos y por cuánto tiempo. Qué pena. Nos han recortado el territorio y nos han dejado un poquito. Nadie dice nada al respecto. Por eso, salvo contados casos, no creemos en un auténtico heroísmo nacional para defender la Patria. No hay duda, el Perú se ha llevado lo que ha querido.


Este es el famoso hito colocado por la Momep después de la guerra del Cenepa. Los "países garantes" Argentina, Brasil, Chile y EEUU terminaron su trabajo penoso para nosotros, oficialmente amputaron nuestro territorio.


Así quedamos, en lugar de "Ni un paso atrás"..."Ni un solo paso adelante". ¡Qué cosas de militares heroicos y de políticos sabidos y timoratos!


Solo quedan recuerdos de nuestro último puesto militar, un hito en la mitad y un puesto militar peruano. Sin embargo, se puede navegar. La próxima iremos por este río Morona hacia el Marañón. Nadie nos lo va a impedir.

César Pinos Espinoza
 
 
Cuenca-Ecuador.

domingo, 30 de noviembre de 2014

HISTORIA OSCURA DE LA HUMANIDAD: Los monjes Valdenses.

Masacre de los valdenses llevada a cabo en el Piamonte en 1655. Grabado proveniente del libro History of the Evangelical Churches of the Valleys of Piedmont, publicado en Londres en 1658.

Los historiadores no concuerdan en cuanto a los orígenes de los valdenses. De acuerdo con los archivos de la Inquisición, en Carcassonne, Francia, el movimiento de los "Pobres de Lyon" comenzó hacia 1170, bajo la dirección de un francés de Lyon llamado Vaudes, Valdés, Waldo o Pedro Valdo.  En cambio, algunos protestantes  afirman que los valdenses constituyen un eslabón en la cadena continua de disidentes que surgieron entre la época del emperador Constantino (S. IV) y los reformadores protestantes del siglo XVI. Algunos historiadores protestantes opinan que el nombre de valdense, aplicado también a los procedentes del país de Vaud, se deriva de la palabra latina vallis, que significa 'valle', y se refiere al hecho de que aquellos disidentes a quienes se perseguía con persistencia como herejes se vieron obligados a refugiarse en los valles alpinos de Francia e Italia. De acuerdo con este punto de vista Pedro y sus seguidores llegaron a ser el punto de reunión para grupos similares de perseguidos por la Iglesia Católica, algunos de los cuales habían estado en las sombras por largo tiempo.
 
Se dice que Pedro Valdo era un comerciante adinerado de Lyon que estaba casado y tenía dos hijas. Siendo hombre devoto y católico practicante, en 1177 tras la muerte repentina de un conocido pidió a un amigo teólogo que le diera consejo de las Escrituras en cuanto a lo que debía hacer para agradar a Dios. En respuesta, su amigo citó el evangelio de Mateo 19:21, donde Jesús dijo al joven rico: "Si quieres ser perfecto, ve, vende tus bienes y da a los pobres y tendrás tesoro en el cielo y, ven, se mi seguidor."
 
La leyenda continúa diciendo que Valdo tomó a pecho este consejo. Así, después de proveer para el sustento de su esposa y colocar a sus dos hijas en un  convento, comisionó a dos sacerdotes, Etienne d'Anse y Bernard Ydros, para que tradujeran los Evangelios y otros libros de la Biblia al idioma vernáculo -el occitano- que se hablaba en las regiones de la Provenza y el Delfinado (actualmente, el sudeste de Francia). Entonces distribuyó el resto de sus posesiones entre los pobres y se puso a estudiar las escrituras. Además, predicó en las calles de Lyon, invitando a los habitantes a que despertaran espiritualmente y regresaran al cristianismo según él lo entendía en las Escrituras. Se dice que ponía énfasis en la declaración de Jesús: "No podéis servir a dos amos, a Dios y al Dinero" (Mateo 6:24, Lucas 16:13).
 
Puesto que Valdo había sido bien conocido como próspero hombre de negocios, muchas personas le escucharon y pronto tuvo un grupo de seguidores. Les alegró oír el mensaje consolador de la Biblia en su propio idioma, pues hasta entonces la iglesia católica romana no había consentido que se tradujera la Biblia a otro idioma con la excepción del  latín, alegando el alto costo, pues copiar a mano cada Biblia le tomaba a un monje un mínimo de 3 años. Muchas personas convinieron en renunciar a sus bienes y dedicarse a enseñar la Biblia en el idioma de la gente común. Se les llegó a conocer como los "Pobres de Lyon". Para ellos, cualquier cristiano, fuera hombre o mujer, podía predicar siempre y cuando tuviese suficiente conocimiento de las Escrituras.
 
Aquella predicación laica hizo que en 1179 el papa Alejandro III, al que el propio Valdo había apelado, prohibiese a Valdo y sus seguidores predicar sin el permiso del obispo local. El obispo Bellesmains de Lyon rehusó dar su consentimiento por considerar que se estaba predicando un evangelio diferente. Los registros históricos indican que, ante esta proscripción, Valdo respondió a la jerarquía usando las palabras de los  Hechos de los Apóstoles: "Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres."
Valdo y sus asociados continuaron predicando pese a la amenaza de excomunión y persecución. Así, el papa Lucio III los excomulgó en 1184 y el obispo de Lyon los expulsó de la diócesis. El edicto de excomunión, que se extendió contra ellos en el año 1181, les obligó a salir de Lyon, lo que fue beneficioso para su causa. Pedro Valdo llegó hasta Polonia en la misma frontera de Rusia, donde murió en 1217 después de cincuenta y siete años de predicación de las doctrinas valdenses.
Los predicadores itinerantes o "barbas" eran escogidos de entre los fieles valdenses (principalmente gente de muy humilde extracción y campesina), a los que se les apartaba durante los meses de invierno para enseñarles a leer y escribir, y tenían que aprender de memoria el Evangelio de Mateo y el de Juan, así como las epístolas universales y las paulinas pastorales (a Tito, Timoteo, etc.), para lo cual tardaban alrededor de dos años. Posteriormente, según alguna fuente, se apartaban durante dos años en un lugar secreto del norte de Italia donde hacían voto de castidad, tras lo cual pasaban a formar parte del cuerpo de los "barbas".
 
Los valdenses rechazaron el ejercicio por parte de la iglesia de poder estatal, de jurisdicción temporal, la imposición de la fe a la fuerza o la dominación por las armas. También rechazaron el uso de imponentes y elegantes edificios religiosos. Hacían un alegato particular a la renuncia de los bienes materiales en favor de los menos privilegiados, como lo hizo su fundador. En su obra de predicar, los valdenses primitivos enseñaban la Biblia y daban mucha importancia al Sermón de la montaña y al Padre nuestro, en los cuales se muestra que el reino de Dios es lo que se debe buscar principalmente y lo que se debe pedir en oración (Mateo 6-10-33). Sostenían que cualquier cristiano, fuera hombre o mujer, que poseyera suficiente conocimiento de la Biblia estaba autorizado para predicar la "buena nueva" (el Evangelio). Además, consideraban a Jesús como el único mediador entre Dios y el hombre. Puesto que Jesús había muerto una vez para siempre, sostenían que un sacerdote no podía repetir este sacrificio celebrando una misa. Los valdenses primitivos conmemoraban la muerte de Cristo, tal como lo hacen hoy en día, utilizando pan y vino como símbolos.
 
Los valdenses primitivos sostenían que no era necesario ir a una iglesia para adorar a Dios. Celebraban reuniones clandestinas en establos, hogares particulares y dondequiera que pudieran hacerlo. Durante estas reuniones estudiaban la Biblia y preparaban nuevos predicadores, los cuales acompañaban a los más experimentados. Viajaban por parejas de granja en granja y, cuando estaban en los pueblos y aldeas, iban de casa en casa. (Fuente: Wikipedia).
 
 
 
 

 
 
 
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