domingo, 15 de febrero de 2015

Reportaje: La Batalla del Portete, los miradores de Pan de Azúcar y Masta



Publicado en Diario El Mercurio el 2011/03/09.                         

A partir de la panamericana sur en el km 25 comienza la aventura. Tomamos un ramal por el Templete del Portete con dirección a las antenas, pero nos detenemos dos kilómetros más allá ante la vista occidental impresionante del cerro llamado Pan de Azúcar. Por fin estamos cerca del objetivo de hace años y lo vemos factible de coronarlo.
 

Desde el Pan de Azúcar se ve todo

El silencio del lugar es impresionante. Las aves con su lenguaje matizan el paisaje de arrayanes, helechos, moras, joyapas y otras especies que son el escenario perfecto para meditar. Más allá veo pastos verdes y vacunos. Atravieso una alambrada y asciendo poco a poco hacia la primera terraza inferior hasta llegar por fin a la cima, un espacio de unos trescientos metros cuadrados cubierto de tupida vegetación.
 
Así, al fin hemos llegado al más impresionante mirador en aproximadamente 45 minutos desde la carretera. De aquí hacia el norte se domina toda la planicie de Tarqui hasta unos 15 kilómetros de distancia, al término de la cual se divisa al Francés Urco, recuerdo de la Misión Geodésica Francesa, cuyas hazañas narra bellamente la escritora de origen francés, Florence Trystram, en su “Diálogo con las estrellas”, autora –que entre paréntesis–, jamás estuvo en estas tierras.
 
 

Guagua gallinazos de cabeza colorada
 
Hacia el sur, la visibilidad es casi total. Vemos muy cerca El Verde, La Cofradía, el estrecho valle de Girón, luego las partes altas de Yunguilla, y bien al sur, las alturas de Manú, Yulo y Guanazán, en territorio de las provincias de El Oro y Loja. Yo no sé si es el famoso cerro de Paltacalo el que veo, pero es importante por la teoría de Paul Rivet y el hombre más antiguo de América; también porque por allí reside una hermosa chica italiana llamada Dorotea. Bien, y aterrizamos.
 
Hacia mi derecha con dirección sur está el Filo de Sombrereras, abajo el Filo de Celata y lejos las alturas de El Chorro. Está pendiente la exploración de esos parajes. Al otro lado, las elevadas lomas de Manzano, Tamborloma y Rodeo. Nada más espectacular. Panorama inigualable. “Del Pan de Azúcar, un pariente mío llamado Samuel, sacaba cobre y azufre, y antes allí habían guagua gallinazos de cabeza colorada”, me contaba días atrás mi amigo don Miguel, de 84 años a cuestas. Esto me ha dejado intrigado.
 
 

La posición militar más formidable
 
Históricamente hablando, el Parte de Guerra, Boletín No. 3, del Jefe de Estado Mayor General, León de Febres Cordero, del 27 de febrero de 1829, desde Cuchipirca (San Vicente), luego del triunfo del Portete, decía: “En el sur de Colombia (la Gran Colombia), y tal vez en la América, no se halla una posición militar más formidable que el Portete de Tarqui.
 
Por la derecha e izquierda, cerros de una elevación proporcionada y coronados de chaparrales y en algunas partes un bosque algo espeso…” Pero si esta descripción de el Portete, que a no dudarlo es de El Pan de Azúcar –la parte más elevada–, es de hace 182 años, mucho tiempo atrás, antes de la llegada de los incas y durante el dominio cañari, el punto en referencia debió constituir con toda seguridad, algo excepcional, no hay duda de que fue un adoratorio sagrado, que hoy está abandonado y no recibe el cuidado y la investigación científica debida por parte de las entidades culturales de la región y el país, tal como anota el arqueólogo Jaime Idrovo.


Una obra histórica muy interesante
 
Cuento a partir del Km 24 –inicio del Portete– hacia el sur, alrededor de veinte grandes cruces, señal evidente, no de una simple creencia religiosa, sino de que por allí se produjo alguna vez un terrible acontecimiento. Así lo confirma el P. Julio María Matovelle, en su testimonio “Paseo de Vacaciones”, de sus “Obras completas”, cuando estuvo de paseo en el lugar, 43 años después de la batalla del Portete.
 
Esta es la séptima vez que visito las partes altas y bajas del Portete. La intención era conversar con los campesinos viejos y jóvenes, tomar fotografías, reflexionar y relacionar documentos que a la postre nos lograron conducir con el mayor acierto posible hacia la meta de nuestro libro “La Batalla del Portete, Argumentos y Memorias”.
 
 

¿Es que estamos muy ocupados?
 
Prosigo hacia el sur y encuentro otro monumento natural, el cerro de Masta, en la parte más alta del filo del mismo nombre. Seguramente las personas que pasan a cada momento en sus coches por la carretera, lo miran y nada más. No se fijan en los detalles que podrían esconder esos lugares: tradiciones, leyendas, historias, espectáculo de la naturaleza.
 
Girón en la actualidad, una ciudad hermosa. Hace 186 años un pequeño caserío convertido en un enorme cuartel.
Será que el temor a fallar en la conducción de un vehículo y por la rapidez de hacerlo, priva a los conductores de pensar en las cosas verdaderamente importantes y maravillosas que brinda la observación detenida y silenciosa; otra cosa es estar ubicados en un punto de altura, callados por completo, escuchando los sonidos del silencio, observando y leyendo el libro sagrado de la naturaleza y del paso del tiempo. A veces nos cuesta imaginar y hacer retrospectiva, para dar rienda suelta a esa imaginación, maravilloso don que a veces está guardado y sin uso. ¿Es que estamos muy ocupados?

Historias de gemidos, trompetas y gritos
 
Por allí cerca están, Zapata, un pueblo con el nombre del famoso guerrillero mexicano asesinado en una emboscada en 1919, y su gente, más mujeres que hombres, porque los varones se fueron lejos de la patria a trabajar, abandonando lo más preciado, sus niños; Pucucari, famoso por la Fiesta de Toros; La Cofradía, con un nombre que dice mucho; El Verde, con su escuelita “Mariscal Sucre” y las historias de gemidos, trompetas y gritos en la noche, de pailas de bronce encontradas y restos de fusiles, bayonetas, espuelas, herraduras, balas, placas y banderas; Santa Marianita y su vistosa capilla; sitios donde no quedan ni huellas de haciendas del pasado, con anécdotas chistosas como la del señor que tomaba café en un jarro por el lado opuesto de la agarradera; las grandes cruces que se veneran y se cuidan cada Semana Santa, no se sabe desde cuándo; Cuchipirca y el Puente Camacaro, en donde dicen, fue levantado en vilo el mulato venezolano de Tocuyo, Comandante llanero Camacaro, por la lanza fuerte y experta del Coronel peruano Nieto, más tarde Mariscal en su país y luego muerto con disentería; Pambadel, de recuerdos, según dicen algunos –que pueden ser traumatizantes– por aquello de la hacienda en donde se firmó el Tratado el día 28; y por fin Girón, pueblo hermoso, de portales con historia larga y modernidad, de alegrías y lágrimas, de pujanza, de todo, porque de todo hay en la viña del Señor.
 
Motivamos para este tipo de aventuras
 
Miren…unas horas de éxtasis en lugares tan interesantes, que valen para todo, incluso para revivir épocas pasadas, o para saborear un bocado, al tiempo que se conversa de tantas cosas y se recuerda lo frágil y efímero del ser humano, teniendo al frente enormes promontorios graníticos milenarios y verdor inmenso, diferente de las urbes llenas de vehículos, bulla, contaminación, paros, protestas y preocupación, siempre a las espera de que llegue el momento de decir, “gracias a Dios ya es viernes”.
 
¿Por qué no promocionar este tipo de aventuras, en orden, con respeto, con objetivos elevados y claros? En el Azuay y la región existen múltiples lugares igual de excitantes y hermosos: El Shalo y el Mirador en Pucará; Paltacalo en Guanazán; la Piedra Movedora en Huasipamba, etc. Seguiremos acudiendo a esos altares, para estar a la expectativa de los confines naturales y de nuestro propio interior. Para eso sirven estos singulares balcones del Planeta.

César Pinos Espinoza
cesarpinose@hotmail.com

domingo, 8 de febrero de 2015

Relatos de un caminante: El ganado perdido.




El ganado perdido

En un rincón de la feria de ganado de Atuntaqui  me siento a observar -como dice Piero- a la gente pasar. Cuadros y escenas de todo tipo. Ir i venir de campesinos, comerciantes y ganado. Pongo atención a las emociones y actitudes de los vendedores y compradores, humano proceder ancestral que casi no es nada nuevo.

Por allí unos niños lloran de hambre porque su madre está concentrada en el negocio  y no los atiende.  Más allá dos indios veteranos conversan no del todo amablemente, más bien con ciertas formas de amenazas, que con sus rostros contraídos se vuelven un serio peligro de incidente violento. Cerca de mí un hombre joven trata de convencer a otro para que le compre una vacona, ponderando las características del animal y las ventajas en cuanto al precio.

De todo se ve. Ventas ambulantes, puestos de comida, ruido de camiones que llegan y se van con ganado, bulla rebelde de cerdos al subirlos y bajarlos de camionetas, es decir, una auténtica feria.

Un poco más allá de donde observo está un hombre con sombrero y botas. Observa el panorama. Se ha dado cuenta de que los indios de una comunidad compran ganado, se acercan a un sitio, lo amarran en estacas y se van para seguir negociando.  Así varias veces, de modo que ya tienen reunidos unos cinco o seis animales. El hombre del sombrero y botas actúa de inmediato.  A los negociantes que pasan por el lugar señala las cabezas de ganado y les ofrece en venta. Expresa que las vende de oportunidad porque tiene que viajar urgentemente. Se acercan dos compradores, pactan en un precio barato, pagan y el hombre de sombrero y botas se marcha. Los compradores conversan, se ven contentos, miran de nuevo a los animales y con una risa de triunfo festejan el negocio.

A poco llegan los verdaderos dueños, tratan de desamarrar las ataduras de sogas para llevar a un camión pero ¡oh sorpresa!  Ya han sido vendidos, mejor dicho, revendidos y se arma la grande.  Todo es confusión y comienza la trifulca. Se acerca un policía y pide que se calmen y expliquen lo sucedido.  Hasta eso el hombre de sombrero y botas ya ha tomado su vehículo y está lejos del escenario ganadero. Nadie lo vio, nadie lo conoce. Posiblemente no lo volverán a ver nunca más.

César Pinos Espinoza
cesarpinose@hotmail.com

lunes, 2 de febrero de 2015

Del libro "Historias y sucesos": "Todo el mundo es basura". Historia en la Floreana.

"Todo el mundo es basura"
¿Qué se producía en la isla? Carne, café, azúcar, sal, todo lo que llegaba a la mesa era de producción propia. "Muchas veces se me ocurre pensar en la naturalidad con que se acepta la existencia de todos estos artículos cuando se vive en medio de la civilización. Lo poco que piensan los hombres en la cantidad de trabajo, cuidados y esmeros que cuesta preparar todo esto, la de fracasos y malas cosechas que hay que superar para producir el poquito que se ve en una mesa en la que se sirve el desayuno", expresaba Margret.

 
A Inge en la Navidad le regalaron una hermosa muñeca elaborada por su papá, pero al recibirla se sintió decepcionada, habría preferido un machete, una pala o un rastrillo. Cuando llegaron los vecinos Conwey ella les mostró un cestillo de mimbre con unos polluelos recién salidos del cascarón: "Esto sí es lindo", dijo.
Se enteraron de la guerra en Europa y se intranquilizaron. Aparecían barcos de guerra norteamericanos cerca de Floreana. Heinz se preparó para alistarse en 1940, pero le dijeron que esperara una llamada. La familia alemana Angermeyer fue expulsada de Santa Cruz. Los Conwey, norteamericanos, salieron de la isla y se fueron a Estados Unidos y el marido a una base de Seymour. Esa pequeña isla se convirtió en base militar con todo lo imaginable. "En Seymour la nueva vida ha caído como un animal salvaje. Pierden toda noción de medida. Se dejan arrastrar por la fiebre del dinero, no se contentan con reunir lo necesario para pasar una vida modesta y decorosa. Arrojan los dólares tan rápidamente como los reciben. Sencillamente no saben qué hacer con tanto dinero", anota Margret.
 
 
En el artículo "Sobreviviente al estilo Galápagos", en "Estampas", del domingo 8 de mayo de 2005, se decía que Friederich Ritter, médico berlinés, ansiaba escapar de la decadencia de Alemania de los 30. Creía que todo el mundo era basura. Soñaba en una isla lejana y tranquila.

 
A Floreana, una de las islas de Galápagos, a mil kilómetros de las costas de Ecuador, en el siglo XIX vino un marino inglés, Patrik Watkins, como el primer habitante. Entre las cenizas de la lava cultivaba verduras y frutas que intercambiaba con licor de los visitantes. A veces capturaba a marineros y los convertía en sus esclavos. Pat se pasaba casi siempre ebrio. La última vez que se supo de él había remado los mil kilómetros a las costas de Ecuador ayudado por marineros.

Versión original: "Floreana, lista de correos".
Margret Walbroel de Wittmer.

Libro "Historias y sucesos". César Pinos Espinoza

jueves, 29 de enero de 2015

Del increíble Egipto: Su Laberinto, construcción más antigua del mundo

LA DESCRIPCION DE HERODOTO
Esta es la descripción que hace Herodoto del Laberinto en su libro
"Heródoto: Informe de mi investigación"

“Como muestra de su unanimidad, decidieron dejar un monumento conmemorativo y eso los impulsó a construir el laberinto, que se encuentra situado no lejos de la margen meridional del lago Moeris, en las cercanías de un lugar llamado Crocodilópolis. Yo estuve allí y el lugar está más allá de toda descripción. Si usted hiciera un estudio de todas las paredes de las ciudades y de los edificios públicos de Grecia, vería que todos juntos no hubieran requerido tanto esfuerzo ni tanto dinero como este laberinto; ¡y eso que los templos de Éfeso y Samos no son precisamente obras pequeñas! Es verdad, las pirámides dejan sin habla al observador y cada una de ellas es igual a muchos de nuestros edificios griegos, pero ninguna puede compararse con el laberinto”.

“Para empezar, tiene una docena de jardines interiores, de los cuales seis se hallan alineados en el lado norte y seis en el lado sur. Están construidos de modo tal que sus portales quedan enfrentados. Una pared exterior sin aberturas rodea todo el complejo. El edificio mismo consta de dos pisos y 3.000 habitaciones, de las cuales la mitad está en el subsuelo y las restantes 1.500, en la planta baja”.

“Visité y vi personalmente las mil quinientas habitaciones de la planta baja, por lo tanto, estoy hablando desde mi experiencia personal, pero en cuanto a las habitaciones del subsuelo, debo confiar en la autoridad de los demás, porque los egipcios no me permitieron entrar. Allí, pueden hallarse las tumbas de los reyes que originalmente construyeron el laberinto y de los sagrados cocodrilos. Por lo tanto, nunca estuve en ese sitio y todo lo que sé, lo sé de oídas. Por cierto, me habían mostrado las habitaciones que se encontraban encima de estas; resultaba difícil creer que hubieran sido construidas por manos humanas. Los pasadizos que interconectaban las habitaciones y los senderos zigzagueantes que iban de una recámara a la otra, me dejaron sin aliento, por su colorida variedad, mientras caminaba en completa admiración desde el patio hacia las habitaciones, desde las habitaciones hacia los peristilos y de los peristilos nuevamente a las otras habitaciones, y desde allí hacia los otros patios. El cielo raso de todos estos lugares está hecho de piedra, al igual que las paredes cubiertas con figuras en relieve. Cada patio está rodeado por una hilera de columnas de mármol blanco sin juntas”.

“Justo en la esquina donde el laberinto termina, se levanta una pirámide de al menos setenta y cinco metros de alto, decorada con figuras en relieve de grandes animales. Se puede llegar a ella a través de un pasadizo subterráneo”.

“Pero, aunque este laberinto sea muy espectacular, el lago Moeris justo a mi lado, hace que uno en verdad se quede sin aliento. Su perímetro es de 3.600 estadios o sesenta shoinoi, o 666 kilómetros, tan largo como la costa egipcia entera. Este gran lago tiene una orientación Norte-Sur y su profundidad es superior a los noventa metros en la parte más honda. Probablemente, haya sido obra del hombre porque en el medio hay dos pirámides, cada una de las cuales llega a los noventa metros sobre el agua, mientras su base tiene una longitud similar debajo del agua”.

“Encima de cada uno de los edificios hay una estatua que representa a un hombre en un trono. Si se calcula la altura completa, se alcanzarán los diecinueve metros, porque cien fathom equivalen a un estadio de seiscientos pies; un fathom es igual a seis pies o cuatro anas y un pie es igual a cuatro palmos, por lo tanto, un ana corresponde a seis palmos (un pie es igual a 29,6 cm., un fathom es 178 cm., un ana, 44,4 y un palmo, cerca de 7,2 cm.)”.

“El lago no obtiene el agua de fuentes naturales, eso sería imposible porque el país circundante está seco; no, un canal es su conexión con el Nilo. Por el canal corre el agua hacia el lago durante la mitad del año y, en los seis meses restantes, vuelve a fluir al río. La ganancia para el tesoro real durante este período es al menos de un talento de plata por día, debido a los peces que se pescan allí”.

“Los habitantes de esa región me dijeron que había un túnel desde el lago hasta Sirte en Libia y, de este modo, que se podía llegar tierra adentro por el lado oeste de una región montañosa al sur de Menfis”.

Hechos acerca del Laberinto

• El más grande edificio jamás construido por el hombre.

• La construcción tardó 365 años (desde 4608 hasta 4243 a.C.).

• Contiene el “Círculo de Oro”, que es una legendaria habitación a la que se hace referencia en el Libro de los Muertos. Está hecho de granito y recubierto en oro lleno con un legado tecnológico que nos dejó una civilización perdida, mucho más antigua que el mismo Egipto.

• El conocimiento astronómico de los egipcios está escrito en grandes paredes. Todos sus hallazgos astronómicos pueden leerse en los jeroglíficos; todas las constelaciones estelares figuran en un gigantesco zodíaco.

• Muchas paredes pueden moverse y esto lo convierte en un laberinto real. Los textos antiguos hablan sobre personas que perdieron su camino y murieron; también hablan de habitaciones secretas que se encuentran en el laberinto lleno de utensilios y documentos de una civilización que floreció a escala mundial hace miles de años.

• Contiene habitaciones con documentos sobre la historia de Egipto y su conocimiento astronómico.

FUENTE: Blog A la luz de la verdad

viernes, 23 de enero de 2015

Reportaje: Hostería Hacienda La Papaya, una belleza singular.


La Hacienda La Papaya existe desde 1666. Es una vieja hacienda en la Sierra Sur del Ecuador, nunca fue lugar de actividades gubernamentales, sin embargo sufrió el flagelo de sus campos y de sus casas como consecuencia de la guerra grancolombo-peruana de 1829. El olvido y el abandono por parte de los diferentes gobiernos de turno, hicieron mella en el desarrollo de la Región y en la propia Hacienda. Su histórico pasado y los esfuerzos de sus dueños por reconstruirla, permiten en la actualidad vivir tanto la historia, la cultura, como disfrutar de maravillosa y única biodiversidad de la Provincia de Loja.

Antes de la llegada de los Saraguros, existen evidencias de la presencia de agricultores del período formativo en las partes calientes de la región de Saraguro, los tiestos encontrados tiene relación con Narrio (Cañar). Conforme a los mapas del Instituto Geográfico Militar, la toponimia de algunos nombres del área de Saraguro, tales como Selva Alegre, Manu, Chilla, Cisne, Santiago y Oña, indican una vinculación con la región Cañari.

La primera referencia que se tiene sobre la Hacienda la Papaya, se ubica dentro del segundo siglo de la colonización española en América. El Alférez Real Agustín Carrión y Merodeo, oriundo de Sevilla, compra en 1666 aproximadamente la Hazienda la Papaya y la Hazienda Cañicapa a S.M. el Rey de España, a través del juez de composición de tierras, Capitán Don Martin de Aybar, así lo declara en sus testamentos. La Hazienda La Papaya es mencionada dentro de varios documentos coloniales. Se sostiene que la Hazienda la Papaya fue una encomienda onerosa, cuya actividad era la evangelización de los indios saraguros de Tenta.


Los saraguros fueron reacios a la colonización española, y fueron capaces de retener la mayoría de sus territorios, cuando los mismos trataban de ser arrebatados por los españoles. El Rey Fernando VII concedió algunos títulos de propiedad a varias comunidades de saraguros sobre sus tierras ancestrales, como es el caso de la comunidad de Gera, con la cual lideraba la Hazienda.
Tanto en la época colonial como en los tiempos de la Gran Colombia formada por varios países y liderada por Simón Bolívar, la Hazienda la Papaya perteneció a varias familias relacionadas entre sí, como los Carrión y los Jaramillo.

La Región del Sur del Ecuador, ha sido postergada por varios gobiernos lo que ha dificultado su desarrollo. Sin embargo fue el escenario de varios hechos históricos muy importantes para la independencia de América. En 1822, el Mariscal Antonio José de Sucre, condujo las tropas de la Gran Colombia por los alrededores de la Hazienda, y pernoctó con su ejército en la vecina Hacienda Carapali, con la finalidad de unificar en el pueblo de Saraguro a varias tropas, que dio origen al llamado Ejército del Sur. Con este ejército Sucre partió al Perú para liberar la Batalla de Ayacucho, con la cual se liberó al Perú del dominio español.
 
En los últimos años de la Gran Colombia, el libertador Simón Bolívar pasó una noche en la casa de Hacienda, en su retorno a la ciudad de Cuenca procedente de Loja. Posteriormente, el General José de La-Mar, primer presidente del Perú y nacido en la ciudad de Cuenca, se enfrentó con los ejércitos de la Gran Colombia. Al pretender tomar la ciudad de Cuenca, atravesó la Hacienda la Papaya, en donde supo de la quema de Saraguro por manos y órdenes gran colombianas, durante el llamado: Combate de Saraguro. La Hacienda la Papaya se dedicó a la producción de caña de azúcar y a la cría de ganado.
 
 
Más información en nuestra próxima edición. ´FUENTE: www.haciendalapapaya.com
 
César Pinos Espinoza.

lunes, 19 de enero de 2015

Tiahuanaco: Cultura muy antigua en el Alto Perú.


Tiahuanaco es una antigua ciudad preincaica situada en el sureste del lago Titicaca, en la actual Bolivia. Su localización en los Andes, a unos 3.800 m.s.n.m., la convirtió en la urbe ubicada a mayor altura del mundo antiguo. Su nombre significa “Ciudad de los dioses”. La anterior consideración de Tiahuanaco como centro ceremonial, usado únicamente de forma periódica por el pueblo aymara, al cual se consideraba fundador de la ciudad, ha sido desechada por recientes investigaciones que demuestran que habría sido un populoso centro urbano sustentado por un sofisticado sistema de agricultura en terrazas, bien adaptado para producir grano a gran altitud. Las escasas pruebas de carbono 14 señalan una fecha de fundación anterior al 300 d.C. Ciertas edificaciones quedaron sin terminar cuando, por razones desconocidas, todos los trabajos cesaron en torno al 900 d.C.
 
El más famoso monumento ubicado en el altiplano central boliviano, 20 km. al sureste del lago Titicaca, es la Puerta del Sol o Inti Punku, colosal escultura tallada en un bloque de piedra de nueve toneladas y decorado con un friso en bajorrelieve con la figura de un dios rodeado de cabezas humanas y de un cóndor que miran hacia él. Este motivo fue repetido muchas veces en los tejidos y la cerámica de esta cultura. El significado del simbolismo de la decoración es incierto. Tiahuanaco fue un centro religioso con enorme poder y su influencia se extendió hacia el sur de Perú y el norte de Chile. Sin embargo, la teoría de Arthur Posnansky (austriaco, 1873-1946) sobre el origen de Tiahuanaco, es de considerar. En su famoso libro “Tiwanaku, la cuna del hombre americano”, propone pruebas que según él son esenciales para considerarla como la ciudad más antigua del mundo. Habría sido fundada en el 15.000 a.C., “en plena era glacial antediluviana”. Fuente: Viaje al fin del mundo.
 
César Pinos Espinoza

domingo, 11 de enero de 2015

Reportaje: Navegando por el río Morona.


Comenzamos el viaje a las 9h00 y durante 35 minutos admiramos una auténtica naturaleza. Silencio, ligero sonido del agua, pura belleza del bosque.

El río Morona tiene un ancho de 200 metros en el puerto, luego se ensancha poco a poco. Nuestra nave avanza lentamente. Con Horacio Valdez Martínez y el motorista conversamos de los detalles del viaje.


Vamos tres persona en la lancha de unos 25 metros de largo por 3 de ancho. El conductor ha adaptado tres bancas para el momento de descansar, pero la nave puede llevar hasta 40 personas.


Nos sentimos felices por la travesía, no es fácil hacerlo, tampoco muy difícil. Es cuestión de decisión y un poco de dinero. Así es como llevamos nuestro periodismo.


Lucho Noboa es el motorista. Es un ex soldado de artillería que sirvió en la Guerra del Cenepa. Nos muestra algunas huellas de los combates en su cuerpo, es alegre y no para de contar cosas, pero lo vemos respetuoso y comunicativo.


En el trayecto hay jibarías casi escondidas en la selva. Los habitantes shuar son buenos navegantes.


Llegamos al límite ecuatoriano. Es el puesto fronterizo de Remolinos. Aquí asoma un militar que desde la orilla nos pregunta hacia dónde vamos y por cuánto tiempo. Qué pena. Nos han recortado el territorio y nos han dejado un poquito. Nadie dice nada al respecto. Por eso, salvo contados casos, no creemos en un auténtico heroísmo nacional para defender la Patria. No hay duda, el Perú se ha llevado lo que ha querido.


Este es el famoso hito colocado por la Momep después de la guerra del Cenepa. Los "países garantes" Argentina, Brasil, Chile y EEUU terminaron su trabajo penoso para nosotros, oficialmente amputaron nuestro territorio.


Así quedamos, en lugar de "Ni un paso atrás"..."Ni un solo paso adelante". ¡Qué cosas de militares heroicos y de políticos sabidos y timoratos!


Solo quedan recuerdos de nuestro último puesto militar, un hito en la mitad y un puesto militar peruano. Sin embargo, se puede navegar. La próxima iremos por este río Morona hacia el Marañón. Nadie nos lo va a impedir.

César Pinos Espinoza
 
 
Cuenca-Ecuador.